Blog del hendrix

5 enero 2009

La primera guerrillera argentina

Filed under: Uncategorized — elhendrix @ 12:05 pm

La semana pasada se murió Amanda Peralta. Vivía en Suecia desde hace años. Fue la primera guerrillera argentina y la única compañera que participó en la guerrilla de Taco Ralo en Tucumán.

Amanda Peralta con Ignacio Vélez, Envar El Kadri y Ramón Torres Molina.

Amanda Peralta con Ignacio Vélez, Envar El Kadri y Ramón Torres Molina.

Transcribo aquí, por cortesía de mi amigo Alberto Moya, el último reportaje que le hicieron y un fragmento del libro que Alberto está preparando:

¿En qué lugares militaste y durante qué años?

Yo milité en La Plata, empecé en 1955, a los 15-16 años. Más tarde, en 1965, me trasladé a Buenos Aires, al sur del Gran Buenos Aires: Avellaneda, el Dock, etc. Y Tucumán en el ’67-’68, naturalmente.

¿Cómo conociste a El Kadri?

Fue en el ’65 o ’66. Antes, estando en La Plata, nunca lo había visto. Creo que me lo presentó Dardo Cabo (NdR: hijo de Armando, de Avellaneda, aquel en quien Evita confió para cerrar la operación de recepción de armas enviadas desde Europa). Dardo y yo habíamos estado presos en Coordinación Federal en el ’64 y nos habíamos hecho amigos. Fue en alguna reunión que conocí a Cacho y supongo que en relación a JP o los telefónicos. Yo en esa época militaba en ARP, el grupo de John W. Cooke.

¿Cómo va surgiendo la idea de Taco Ralo? ¿Cuáles son las discusiones previas?

Por mi parte, ya hacía tiempo que andaba con la idea de organizar un foco rural. Lo había intentado antes con el grupo del Vasco Bengoechea en el cual participamos algunos de JP La Plata y también de JP Córdoba. Eso fracasó con la explosión de calle Posadas y, después, caí presa. Al salir entré en contacto con ARP siempre con la idea de armar un foco rural en Tucumán.
En el ’67, Néstor Verdinelli y yo salimos de ARP, porque no concretaban el foco rural. Lo hacían en teoría pero no tenían una práctica real para prepararlo. Ahí tomamos contacto con otros que pensaban como nosotros: David Ramos, Eduardo Moreno… Se va haciendo una cadena y entre los contactos que aparecen un día nos encontramos con Cacho y Carlitos Caride.
Nuestra “teoría” era que el único modo de iniciar un foco es iniciándolo. Es decir, dando los pasos concretos necesarios para subir al monte: conseguir dinero, armas, equipos y combatientes a través de empezar a operar aunque fuésemos dos o tres locos sueltos. Resulta que de golpe descubrimos que éramos unos cuantos los que pensábamos lo mismo.
Nos juntábamos en una casa que Verdinelli, Ramos y yo teníamos en Temperley. Ahí va madurando “la teoría de las dos patas”, que consiste en ver el foco rural y el foco urbano como igual de necesarios. La gente elegía si quería irse al monte o ser urbano. Néstor, Cacho, David y yo estábamos anotados desde el vamos al monte.
Una discusión previa importante trató de los nombres. El grupo rural se llamaría “Destacamento Montonero” y el urbano “Destacamento Descamisado”. FAP se eligió como nombre de la organización porque considerábamos importante marcar desde el vamos el carácter peronista de esa lucha e impedir maniobras macartistas de los milicos, con su discurso de combatir el comunismo, etc.
Por eso era importante que gente bien conocida y representativa del peronismo, como Cacho y otros, estuvieran en el monte. Algunos compañeros, a los que quiero mucho y que son mis amigos hasta hoy, no se integraron porque consideraron “sectario y excluyente” que nos llamáramos peronistas en el nombre.

¿Cómo transcurrió la vida en esos días del monte Tucumano?

Nos dedicamos a tratar de integrarnos entre nosotros. La gente venía de diferentes partes del país. Algunos estábamos integrados, habíamos operado juntos, etc., mientras que otros eran desconocidos. Nos dedicábamos a hacer cursos, practicar, caminar, charlar, cavar trincheras. Nada demasiado espectacular. Vivíamos en una carpa grande, hacía mucho calor de día y mucho frío de noche.

El período de cárcel luego de Taco Ralo ¿dónde lo pasaste?

-Por ser mujer, me separan de los compañeros. Ellos pasaron toda la cárcel en grupo pero yo, aislada. Para peor, el primer tiempo no había otras presas políticas así que el aislamiento era grande. Los abogados y algunos parientes cumplieron un rol enorme para que pudiéramos mantener el contacto de cárcel a cárcel.
Primero nos tuvieron en la jefatura de Policía de Tucumán. De ahí, nos llevaron en avión Hércules del Ejército, a Coordinación (Federal). De ahí nos ‘pasearon’ por diversas unidades (Federal de Ramos Mejía; Temperley; o la 2ª de Lanús, no recuerdo, alguna otra comisaría provincial por el Oeste, creo); siempre incomunicados. Estuve también en una unidad policial para mujeres en La Plata.
Al final, me llevaron a la cárcel de mujeres de Olmos y ahí me levantaron la incomunicación. Ya era noviembre. El 22 de ese mes, me acuerdo porque es mi cumpleaños, me levantaron en la noche y me trasladaron en secreto a la cárcel de San Nicolás. Ahí quedé hasta mayo de 1970, cuando el juez federal Weschler me hizo trasladar a la cárcel de mujeres de la Capital, en Humberto Iº.

Escribe Alberto Moya:

“Amanda Peralta, que venía de estar presa desde el 19 de septiembre del ’68, cuando cayó en Taco Ralo (Tucumán), ya había tenido experiencias de cárcel (en Olmos y en Humberto Iº) desde agosto del ’64 a marzo del ’65 y otro tiempo corto en Humberto Iº hacia diciembre del ’66 por la huelga portuaria.
Ya libre, se hizo cargo de la organización de las FAP en el conurbano sur y parte de la Capital. Por su postura “movimientista” de apoyo a Cámpora en las elecciones, rompió con FAP-Nacional y forma FAP-17, aunque ya pensaba que era hora de disolver las organizaciones armadas e integrarse a la lucha política.
Durante el interregno presidencial de Lastiri, operó en el sur del conurbano.
Después del golpe, en septiembre del ’76, fugó a Brasil. En agosto del ’77, fue a Suecia. Se acercaba hasta Francia a colaborar del boycot al mundial de fútbol; las marchas de los 100 artistas en Paris y en Amsterdam, los plantones de ‘Cacho’ El Kadri ante la embajada argentina todos los jueves, etc. Iba a los locales del Teatro del Soleil desde donde se organizaba lo que los militares y la revista Para Tí llamaban “la campaña antiargentina”. Le tocó estar en Argentina cuando murió El Kadri. Ahora, Amanda no quiso amargarle las fiestas a los suyos y esperó a morir un 2 de enero”.

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